¿Crees
que el feminismo es odiar a los hombres?
Por: Neylin Calderón
Desde pequeña nos han
enseñado que debemos ser sumisas, obedientes y desde luego las pequeñas
inocentes que se esconden detrás de las faldas de su madre, por ende, nos
caracterizan como el sexo débil.
Las mujeres estamos para
obedecer a sus esposos, a ser eternamente las encargadas de los quehaceres del
hogar pero estamos lejos de ser valoradas por nuestras capacidades
intelectuales, si nos ascienden en el trabajo, por lo general, los mismos
compañeros o compañeras de labores se encargan de reprochar y menospreciar
nuestros sacrificios, se llenan las esquinas de chismes y comentarios mal
intencionados, nos volvemos intolerantes al progreso de las féminas.
No quiero sonar feminista
radical, entiendo perfectamente que tenemos nuestro lado solidario con las
mujeres, es lógico que defienda a las de mi género, porque no puedo hacerme la
de la vista gorda, a como se dice popularmente, cuando ofenden, discriminan,
critican y arrastran al abismo sin fondo a una dama; solo por el hecho de que nos cae mal o porque
literalmente nos ofenden sus destrezas.
La actriz estadounidense Jane Fondas describe que “el
feminismo no es sólo para mujeres, es permitir que todo el mundo tenga una vida
más llena”, esta frase me hace pensar que estamos en un mundo errado y lleno de
dudas, porque creemos que ser feminista es malo, generalizamos que al serlo,
somos personas con odio al sexo opuesto, pues déjenme contarles que no es así, aún
nos falta que investigar que es ser feminista, porque estamos cayendo en el juego
de la división de género.
“La palabra feminismo necesita ser rescatada. Necesita
ser reclamado de manera que sea inclusivo para el hombre” nos dice la
cantautora británica Annie Lennox, estoy tan de acuerdo con ello, porque soy de
las mujeres que piensan que para que haya una verdadera igualdad y equidad de género,
debemos de procurar de poner en práctica la complementariedad, es inaudito que
se fomente el menosprecio hacia el otro sexo, porque para volar necesitamos dos
alas, para caminar dos pies, de igual forma es en la vida, los hombres se complementan
con las mujeres, y las mujeres con los hombres, es cuestión de respetar sus
respectivos espacios.
Si como madres y padres comenzamos a educar a nuestros
hijos e hijas con valores equitativos, de comprensión hacia el sexo opuesto,
enseñarles a ser respetuosos, creciendo a los hijos con menos machismo y a las
niñas con menos feminismos radicales, lograremos tener una futura sociedad
libre de feminicidios, machismos infundados, misoginia, sexismo, entre otros
virus que afectan a la actual generación.
La periodista estadounidenses Gloria Steinem confirma lo
ante expuesto, argumentando que “un feminista es cualquiera que reconozca la
igualdad y plena humanidad en mujeres y hombres”, y es que no somos ajenos a
las luchas y resistencias que han tenido las mujeres desde hace muchos años por
el reconocimiento de los derechos hacia nosotras, en siglos pasados, no teníamos
voz, ni voto alguno, éramos totalmente discriminadas por el simple hecho de ser
mujer, las personas que son religiosas deben recordar cuando un grupo de
personas pretendían de matar a pedradas a María Magdalena (personaje bíblico)
porque había cometido adulterio, pero en ningún momento se habla del hombre con
el que ella estaba, ¿acaso se puede cometer ese “pecado” sola?, así como ese
ejemplo antiguo, podemos encontrar muchísimos que nos demuestran que las
mujeres nacimos para ser las autoras de los pecados impuestos por una sociedad
machista.
Pero ahora que estamos recuperando esos derechos, tenemos
el deber de lograr una sociedad más inclusiva, que nos llene de oportunidades e
ir creciendo en valores, desde luego, este trabajo no podríamos lograrlo solas,
es por eso que debemos de mezclar nuestros poderes feministas con los de los
hombres, exigiendo el respeto que nos deben a nuestras ideas y opiniones, de
igual forma nosotras hacia ellos, entre otras cosas, también tenemos la obligación
de crear una campaña en contra de las canciones sexistas; siendo un problema
viral que está afectando a todo la población, desde luego, los más vulnerables
es la niñez, que se están creciendo en este ambiente toxico lleno de misoginia
y machismo.
Hay un artículo del periodista cubano Jesús E. Muñoz, que
empieza preguntando ¿Un hombre puede ser feminista?, la respuesta siendo positiva
y diciendo que en Cuba hay hombres feministas; quienes son aquellos que están en
desacuerdo con el machismo que invisibiliza y en la forma en que minimizan a la
mitad de la especie humana refriéndose a las mujeres; y a esto quiero llegar,
tanto mujeres como hombres estamos preocupados por la ola de crimines que se están
desatando a nivel mundial en contra de las mujeres.
De
25 países con más feminicidios a nivel mundial, 14 son de América Latina y el
Caribe (224 países fueron monitoreados), estadísticas preocupantes para las
organizaciones que atienden esos casos, según el diario digital El Economista, El
Salvador y Honduras encabezan la lista, estando de la siguiente manera: El
Salvador: 14 por cada 100,000 y Honduras: 11 por cada 100,000, mientras que los
otros países latinos y caribeños mencionados son Guatemala, Guyana, Bahamas, Belice, Venezuela, Colombia, Antillas
Menores, Brasil, República Dominicana, Panamá, Puerto Rico, México, teniendo en
cuenta que Nicaragua no es mencionado como uno de los países con altos índices en
femicidios, a pesar que hasta la fecha reporten 54 feminicidios, en la misma publicación hace hincapié que
Nicaragua en el 2012 estuvo en esas listas.
Las estadísticas ante mencionadas son las que nos
preocupan, por esa razón les insto que nos hagamos un auto-examen donde logremos
identificar en que estamos fallando como sociedad, que debemos de mejorar, que
nos hace falta para cambiar esos pensamientos radicales que nos conllevan a
asesinar a las mujeres, y nosotras que estamos haciendo para evitar esos casos
de violencia intrafamiliar. No es momento de estarnos atacando, más bien, de
unir fuerzas y enfocarnos en lo que es importante, evitar más muertes de
mujeres y menos violencia en los hogares; promovamos amor, que exista paz, y
desde luego, ese llamado a las mujeres que apoyemos a las demás, que dejemos la
envidia, y esos malos pensamientos que nos obstruyen el fortalecimiento del
feminismo limpio y de inclusión social, donde lo que realmente queremos es la
verdadera equidad e igualdad de género.

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